Mis cosas conmigo y con el amor y sus cosas

Decir para existir. Yo ya no sé qué decir. Se me enamora el vino, porque el vino ama al borracho casi tanto como el borracho ama el vino. Menos mal que, a cambio de no haber vino, que a veces me indispone demasiado, tengo cerveza. Al menos hoy. Eso hace más feliz esta madrugada, que no quiere acabar. Busco amor, y lo encuentro mejor en estas latas de Mahou que en las bellas mujeres que practican el palique. Tengo un amor que rechazo. Es una gran mujer, pero no me permite fumar ni beber. Eso hace que me ponga nervioso porque yo me compro mis cigarros y mis alcoholes (de la comida se encarga mamá). El resto de mi dinero es para medicinas, las mismas que, entre sus faltas de respeto a la ansiedad, ayudan a que no deje el humo. Deberé vivir solo siempre. X no soportaba mis ronquidos y me mandó al eterno sofá. No siempre me apetecía follar, pero hacía por cumplir ¿Saben? Y luego al sofá. No soy una muñeca. Puedo comprender que odiara mis ronquidos, pero ¡Me hacía odiarlos a mí! Traían consecuencias funestas. Mi potomanía implicaba no despertarle cada vez que fuera al baño. Yo meo mucho. Bebo agua (aunque hoy he tenido mejor suerte y es cerveza lo que bebo). Debo vivir solo para siempre. Y amo esa mano que a mis escritos y cosas se acerca y ríe y llora conmigo. Celebraría como merece un buen funeral de las chavalas que he amado. Ya no tengo vicio sexual, ya me da casi igual (es importante el “casi”). Llevo más de cinco años sin follar. Follar a veces ha sido divertido, pero yo, cuando salgo, voy al bar y las mujeronas con las que coincido se comen a los hombres. Son amazonas que se acercan sólo para que les invite. Hasta desean bailar, pero conteniendo el precio. Yo no lo permito. Yo quiero conversar, salvo de política, para amar. Dar besos, me siguen gustando los putos besos. Pero hoy tengo cerveza y cigarros. Nadie me habló antes de que tuviera que elegir.

PD: Foto hecha por una que huyó cuando le dije que no vivía de la literatura. Se llame como se llame, porque ni me acuerdo. Al creerme ella político me enviaba alternancias de su belleza, que yo supuse, y estampitas angélicas con frases motivacionales.