Días en pijama

Días en pijama

Editorial Marli Brosgen, 2020

Días en pijama (Nota del editor).

Como si bailase un tango canalla con la locura, el humo de las noches de insomnio y el polvo de los libros agostados en las estanterías irritará tus ojos mientras lees este diario de todas las cosas. Esta mezcla impertinente de naufragios y faros titilantes, con la nariz levantisca de quien posee la casa que vas a invadir, con permiso, pero por la espalda, cuando entres dentro de estas páginas. Porque en este libro se entra, como se entra en la cabeza exquisita de Alberto Masa, que te espera ahí, armado hasta los dientes de ternura, exceso y esa demencia que algunos, algunas, consideramos indispensable para vivir. Y no para la supervivencia. Y ahora que ya te lo he advertido, pasa. Y lee.



Prólogo (Días en pijama, por Manuel Rodríguez)

 La primera vez que Alberto Masa contó los pasos de izquierda a derecha y de arriba abajo se sorprendió de que el mundo sólo tuviera quince metros cuadrados. Pero así era. Y en esos quince metros cuadrados conviven la persona —el hijo, el nieto de la Ciriaca— y un artista de esos que surgen de vez en cuando: ora en Praga, ora en Brunete. En esos quince metros cuadrados, se cruzan dos mundos: uno digital y catódico, infinito, y otro real, limitado, en el que una voz lo reclama para el almuerzo y Charly, su loro, le sujeta la ceniza del cigarrillo justo al borde del precipicio.

Entre esos dos mundos, el infinito e inasible de Facebook y la cruda existencia de los quince metros cuadrados, se traban estas crónicas de Alberto. En ellas cuenta lo que siente, lo que vive, con la sinceridad de quien expone sus vísceras en un museo de humanidades. Lo hace con excentricidad, su excentricidad castiza, porque no ha aceptado otro punto de vista que el suyo: los ojos de un pintor surrealista.

Y al mismo tiempo, nos desgrana la obra de unos autores y otros, porque la vida de Alberto y la literatura tienden a confundirse. Beckett le susurra unas frases, medio dormido, y Alberto las garabatea entre las cartas de Kafka. Pero enseguida, desde el otro hemisferio, es Charly —oteando desde su hombro— quien sugiere unas líneas, y Alberto las copia entre dos pensamientos de Canetti.

Así funcionan estas crónicas, como un artefacto que se desplaza de lo real a lo onírico, de lo tangible a lo literario, sin que el lector perciba las fronteras entre el sueño y la vigilia. Quien espere una prosa ordenada, una idea esbozada de forma meridiana, un análisis cartesiano de la literatura se ha equivocado de libro. Por estas páginas las ideas revolotean, se posan a veces, pero casi nunca se terminan a sí mismas. Y eso está bien, porque quizás una idea finita no sea más que una idea muerta. Desde luego, Alberto no es un autor de ideas muertas, ni siquiera moribundas. Muy al contrario, cada vez que nos expresa una verdad, siempre embozada en sus metáforas luminosas, ésta nace a la vida y se desarrolla durante esos veinte o treinta renglones que le otorgan hálito.

Y luego desaparece, porque llega otra que la sustituye y adopta su forma, y así ad infinitum.  La escritura de Alberto se extiende como una palabra que no finaliza, como una idea que nunca termina de concebirse o descifrarse, como el infinito que él aguanta sobre la palma de su mano y a nosotros nos ayuda a ensanchar la mente.

«Es raro quererse, muy raro. Tiene un poco de llevarse la contraria. De decirle al mundo que vives bien bajo su sombra y la tuya —dos sombras pesan lo mismo que una, y junto a otras 100.000 millones de sombras hacen un total de 0 Kilos—. A veces surge un impulso de sugerirle a esas sombras que uno tiene ratos en los que quiere abrazar lo que haya a su alcance, si bien, a menudo, con desgana…». Eso escribe Alberto, y yo creo que escribir le ayuda a quererse, a entenderse, a encontrarse debajo de todos esos neurolépticos, inductores y antidepresivos que nos enumera medio en broma, medio en serio. Estas crónicas son también las confesiones de alguien que aprende a quererse a través de las palabras, de los autores, de sus cuentos alucinados. Son las crónicas de alguien que habla con el mundo, y lo tutea.

Esos quince metros cuadrados son el mundo y también son la habitación de los libros, donde yace el esqueleto de un artista que fuma desde su calavera y sonríe con dientes de palabras. Esos quince metros cuadrados son el refugio donde susurran Quignard, Piglia, Beckett, Foster Wallace, Duchamp, Sebald, incluso el checo de la metamorfosis. Desde ese mundo diminuto se abre el mundo infinito que nos explica con sus crónicas.

Dice Alberto que escribió Canetti: «Dame un dios para que yo lo convenza de que nos preste su ayuda». Espero que alguien le otorgue su dios, porque seguro que Alberto lo convencerá de que le preste su ayuda. Leamos estas crónicas y busquemos nuestro propio dios entre sus renglones.

Manuel J. Rodríguez Marcos

Reseña extraído de la web de Marli Brosgen

Resumen de Días en Pijama

«Días en Pijama» de Alberto Masa es mucho más que una simple colección de reflexiones; es una invitación a un viaje íntimo y conmovedor hacia el interior de la psique humana. Publicado por Marli Brosgen, este libro, con ISBN 9788412222067, nos transporta a un universo de introspección, donde la honestidad brutal y la sensibilidad artística se unen para ofrecer una experiencia de lectura única. La obra, en su esencia, es una exploración de la memoria, el deseo y la búsqueda de sentido en la vida, todo ello presentado a través de un formato narrativo innovador: un diario personal. El autor nos presenta una obra que nos obliga a mirar dentro de nosotros mismos, cuestionando nuestras propias decisiones, anhelos y miedos. Es una lectura que, inevitablemente, dejará una huella en el lector, invitándolo a una profunda reflexión sobre su propia existencia.

El libro de Alberto Masa, con su particular estilo y tono, se configura como un refugio para aquellos que buscan una lectura que va más allá del mero entretenimiento. La atmósfera que crea Masa, cargada de melancolía y nostalgia, nos conecta con la experiencia humana en su forma más vulnerable y auténtica. «Días en Pijama» es un testamento a la importancia de la autoexploración y la honestidad emocional, aspectos que a menudo se evitan en el mundo exterior. El autor nos recuerda que, en el fondo, todos compartimos las mismas dudas, miedos y esperanzas, y que la búsqueda de respuestas, aunque a veces dolorosa, es fundamental para el crecimiento personal.

«Días en Pijama» se construye alrededor de un diario personal, el cual es el vehículo principal a través del cual Alberto Masa nos lleva en este viaje introspectivo. La estructura narrativa, basada en las entradas de un diario, otorga una sensación de intimidad y autenticidad a la obra, como si estuviéramos leyendo los pensamientos y sentimientos más sinceros del autor. No es una historia lineal con un argumento tradicional; es un mosaico de recuerdos, reflexiones, anhelos y frustraciones que se entrelazan para formar un retrato completo de la vida del autor. La metáfora central del tango canalla con la locura, mencionada por el autor, es fundamental para comprender la complejidad del relato. Este tango, que representa la atracción y repulsión, la razón y la emoción, la cordura y la locura, se refleja en las propias emociones del autor, su lucha constante entre la necesidad de conexión y el miedo a ser herido. El universo que Masa nos presenta es un universo de personajes que habitan en la mente del autor. No son personajes ficticios en el sentido clásico, sino representaciones de sus propios miedos, anhelos, alegrías y tristezas. En cada entrada del diario, encontramos una nueva faceta de su personalidad, una nueva vulnerabilidad que nos invita a sentir empatía y comprensión. A través de sus palabras, el autor nos adentra en un universo de emociones intensas, en un torbellino de sensaciones que nos hacen cuestionar nuestra propia existencia y la forma en que vivimos nuestras vidas. El libro explora temas como el amor, la pérdida, la soledad, la identidad y la búsqueda de un propósito en la vida, todos abordados con una honestidad y una sensibilidad que nos conmueven profundamente.

La atmósfera que crea Masa, con el humo de las noches de insomnio y el polvo de los libros agotados, sugiere un ambiente de nostalgia y desgaste, donde el paso del tiempo y las experiencias vividas se manifiestan de forma palpable en cada página.

«Días en Pijama» se presenta como un ejercicio de auto-descubrimiento narrado a través del diario de Alberto Masa. El libro no busca ofrecer respuestas fáciles o soluciones prefabricadas; más bien, invita al lector a participar activamente en el proceso de reflexión. Cada entrada del diario es una ventana al alma del autor, un reflejo de su mundo interior que nos invita a cuestionar nuestras propias percepciones y a examinar nuestras propias experiencias de vida. La novela se compone de fragmentos aparentemente inconexos, pero que, al leerlos en conjunto, forman un tapiz complejo y conmovedor. El autor utiliza un lenguaje directo y sin artificios, lo que contribuye a la sensación de autenticidad y cercanía.

El enfoque en el diario permite a Masa explorar sus pensamientos y sentimientos con una libertad que no tendría si estuviera escribiendo una novela tradicional. Nos permite observar su proceso de autoconocimiento, sus momentos de duda y de desesperación, así como sus momentos de lucidez y esperanza. La obra explora el concepto de la memoria y la forma en que el pasado influye en el presente. Masa reflexiona sobre sus relaciones amorosas, sus amistades, sus fracasos y sus logros, y nos muestra cómo estas experiencias han moldeado su identidad. La atmósfera generada por el libro – la sensación de estar en una habitación oscura con una única lámpara, iluminando las palabras del autor – nos sumerge en un estado de introspección, permitiéndonos conectar con nuestra propia vulnerabilidad y nuestras propias emociones. «Días en Pijama» es un libro que nos recuerda que la vida es un viaje constante de aprendizaje y autodescubrimiento.



Opinión Crítica de Días en Pijama

«Días en Pijama» es, sin duda, una obra que requiere paciencia y una mente abierta. No es un libro que se disfruta de manera superficial; es un libro que se siente, que se absorbe lentamente y que, con el tiempo, deja una huella imborrable. La fortaleza principal de la obra reside en su honestidad brutal y su falta de pretensiones. Alberto Masa no intenta impresionarnos con un estilo literario elaborado o con una trama espectacular; simplemente nos ofrece un retrato sincero y sin adornos de su vida interior. La estructura narrativa, basada en un diario personal, es particularmente efectiva porque crea una sensación de intimidad y cercanía, como si estuviéramos escuchando al autor contarle sus pensamientos y sentimientos directamente a nosotros.

Sin embargo, la naturaleza introspectiva del libro puede resultar frustrante para algunos lectores. La falta de una trama convencional puede hacer que la lectura sea lenta y a veces confusa. No obstante, es precisamente esta ambigüedad la que contribuye al impacto emocional de la obra. «Días en Pijama» es un libro que nos invita a participar activamente en la construcción del significado. No nos ofrece respuestas fáciles, sino que nos desafía a cuestionar nuestras propias creencias y valores. «Días en Pijama» es una lectura recomendable para aquellos que buscan una experiencia literaria profunda y significativa, y para aquellos que están dispuestos a enfrentarse a las preguntas más difíciles sobre la vida y la existencia humana. El libro no es perfecto, pero su honestidad y su sensibilidad lo convierten en una obra conmovedora y memorable.