Herido por el protagonismo de los otros
el amor no correspondido
es una bolsa llena de cubitos de hielo
que se derrite despacio en mis manos.
El frío no parece desaparecer nunca.
Me pregunto si volveré
si los palos recibidos no harán de mí un bufón de nuevo.
Me pregunto demasiadas cosas.
Los interrogantes de mi pensamiento
ofrecen sombra a mi sombra
allí unos ojos vidriosos miran el mundo
se presentan diciéndole a una especie de desconocido:
Hola ¿Estás bien?