La página de respeto

De pronto,

encontrarse en la página de respeto

de un libro escrito por un iletrado,

decir que yo fui ése

el nombrado

porque hasta entonces no fui mi nombre.

Fie lo que yo era a un espejo,

la deformidad se hacía grande,

las paredes caían

y dejaban ver un cielo blanco.

Después de cerrar ese libro

regresé a ser la nada tecleante

que te dice que te quiere.

No estás ahí, por desgracia,

para preguntarme por qué,

para preguntarte por qué.