Eternidad

Estoy contigo,

más allá del temblor habitacional

y más allá del peso de los libros.

En el espejo un Cristo ríe,

la sábana en sangre

de las tres de la tarde.

Te siento conmigo.

Deberías estar fuerte,

pero lo celebramos bebiendo veneno.

La palidez de los lápices sobre el jarrón

asume cada nuevo folio,

y el sol sale en la noche

y la luna llena es todo su semen.

Te echo de menos,

sé que nunca te veré,

que estás tapada

o quizá el protagonista del entierro

soy yo,

¿Hizo bien su trabajo la tanatopractora?

Me muevo lentamente.

Eso que no soy yo se acerca.

Nos acercamos.

Entonces en el desierto

hay un grano de arena más.

Es cuanto quisiera creerme.