Solitude

No te vayas aún

no siempre.

Algún día te tumbas en el sofá

y yo hablo, parloteo, escupo

y tú asumes,

me escuchas tanto que nada es lo que oyes.

Tú ahí, en blanco,

yo esperando el momento de callarme.

Gracias,

ha sido un gran viaje.

Ahora sólo espero irme

y que tú te quedes en la casa,

que repitas mis absurdeces,

que des mi canción al mundo,

haya alguien o no.

Sí, eres mi mayor crueldad,

amor de mi vida.