Europa

Siempre quise pertenecer a tu grupo de amigos,

parecíais alegres y fuertes. Hermosos.

Me acicalé el pelo, me lo lavé con agua fría

para que brillara,

practiqué sonrisas y conversaciones

delante de un espejo.

Todos te querían tanto,

te apreciaban, jugaban contigo

en la catedral de la viveza.

Observaros fue estar en el extranjero,

con vuestros cafés y chupitos,

con vuestras cervezas y besos.

A veces yo me creí tuyo, suyo, de los vuestros.

A veces yo soñaba y me lavaba el pelo, y me peinaba,

escuchaba la música que más te gustaba,

y era jovial, alegre y quería estallar de éxtasis

al despertar cada mañana

en el hotel de los niños.

Tenía miedo de que tu grandeza me tapara.

Caminar solo y buscándote,

me aparté incluso el flequillo,

miré el reloj

esperando que las agujas

se estuviesen quietas.